Muebles de jardin

Herbicida


Herbicida


El herbicida: la solución contra las hierbas intrusivas
En nuestro jardín, a menudo la presencia de hierbas intrusivas, o malezas, puede representar un problema para las plantas y flores que hemos plantado cuidadosamente y visto crecer. Entre las "malezas" más comunes podemos mencionar el amaranto, la cola de caballo y otras formaciones vegetales cuyo crecimiento se caracteriza por una rápida proliferación. De hecho, muchas malezas viven a expensas de otros organismos, determinando el consumo y, en muchos casos, la muerte de estos últimos. En el curso de la historia botánica, el hombre ha encontrado muchas soluciones para superar este problema. Con el advenimiento de la química de laboratorio, ya en la década de 1930, podemos encontrar los primeros compuestos químicos destinados a formar lo que comúnmente llamamos "herbicida".

Los diversos tipos de herbicidas.



Por lo tanto, el herbicida es un compuesto destinado a eliminar, a menudo selectivamente, las plantas infestadas de nuestro jardín a través de procesos químicos particulares. Como puede suponer, hay herbicidas "naturales" y herbicidas sintéticos, cada uno con sus propias características y reacciones. Los herbicidas o herbicidas sintéticos se reconocen principalmente como xenobiontes. Este término indica la incompatibilidad de estas sustancias con la composición química de organismos particulares, que en el caso de los herbicidas están representados por plantas específicas. Por lo tanto, los herbicidas están destinados a eliminar ciertas especies en función de las sustancias de diferenciación presentes en su composición. Esto nos permite hacer una distinción entre dos tipos básicos de herbicidas químicos, el herbicida que apunta a la destrucción de plantas de hoja ancha y el que apunta a eliminar las plantas de hoja estrecha. Esto permite que el herbicida ejerza una reacción selectiva en la zona verde en la que se extiende, evitando así la eliminación de cualquier especie vegetal presente. Entre los herbicidas es posible hacer una nueva distinción, debido sobre todo al reconocimiento de esas sustancias llamadas "antigerminello". Algunos herbicidas tienen la tarea de atacar a la planta intrusiva durante la fase de germinación, realizando así una acción previa a la emergencia. Otros pueden destruir el organismo de la planta que ya ha completado su fase de desarrollo, en este caso hablaremos de la acción posterior a la emergencia. Dependiendo de las necesidades y la gravedad de la infestación del jardín de uno por plantas intrusivas, será posible elegir entre una intervención previa o posterior a la emergencia.

El impacto ambiental.



Los herbicidas, precisamente por su poder destructivo y su naturaleza xenobiónica, han alimentado durante mucho tiempo las críticas sobre el uso de productos químicos nocivos en la agricultura y la jardinería. La fitotoxicidad atribuida a los herbicidas se debe principalmente al hecho de que también pueden transmitirse a organismos que no están interesados ​​en la extrusión a través del flujo xilemático. Otro problema se refiere a los tiempos y métodos de eliminación del herbicida en el medio ambiente. Aunque algunos tipos pueden dispersarse y absorberse relativamente rápido, otros pueden emplear períodos de tiempo mucho más largos. A menudo, la lentitud en la dispersión en el medio ambiente puede causar fenómenos de acumulación que conducen a lo que se llama biomagnificación en biología. En la década de 1950, el uso de herbicidas, como la Atrazina, causó enormes fenómenos de contaminación incluso en algunas áreas de Italia. Esto, como tantas otras sustancias, penetrando en los acuíferos contribuyó a la contaminación de numerosos territorios destinados al cultivo y la producción agrícola.

Química moderna y soluciones naturales.


Hoy en día, las industrias químicas que producen herbicidas apuntan cada vez más a la formulación de compuestos cada vez más selectivos y ecológicos. Muchos de estos están constituidos en la base por organismos como hongos que naturalmente apuntan a la eliminación de ciertas plantas, o de líquidos obtenidos de procesos de fermentación. De hecho, un ejemplo podría consistir en vinagre, una sustancia que se deriva de la fermentación del vino y no tiene impacto ambiental. Incluso ahora es posible optar por el uso de herbicidas "caseros" naturales, obtenidos de la unión de sustancias comunes como la sal o como dicho vinagre de vino. De hecho, gracias a su acidez, el vinagre puede tener un impacto destructivo en el contacto con ciertas especies de plantas. El compuesto de agua, vinagre y sal se usa cada vez más en jardinería. De hecho, el jardín es un entorno utilizado para la convivencia, por esta razón siempre es aconsejable utilizar sustancias que tengan un impacto muy bajo en los organismos y, en consecuencia, en los humanos. Otra técnica utilizada como alternativa al uso de herbicidas podría ser el polidiserbo. El polidiserbo se basa en la quema de vegetales mediante ondas eléctricas, térmicas o electromagnéticas. Esta técnica, como se puede adivinar, es ampliamente utilizada especialmente en la agricultura a gran escala y no tanto en jardinería, donde podría ser incómoda o no muy adecuada para la infestación en el jardín.

¡Las buenas prácticas del jardinero!



Antes de comprar un herbicida químico para su jardín, siempre es mejor consultar a un experto o, si ya está familiarizado con la química, lea cuidadosamente la composición de la sustancia que va a comprar. Para el jardín siempre es aconsejable confiar en soluciones naturales, que además de hacer bien a los bolsillos también pueden ser beneficiosos para la salud. ¡El aire que respira en su jardín debe estar limpio, para que pueda disfrutar plenamente de su belleza!